La señal que se nos brinda para este Nuevo Año

jueves, 31 de diciembre de 2015
La Señal del año nuevo, coincide con la señal dada a los pastores en Belén, coincide con el nacimiento de este niño, coincide con el año jubilar “Jesús, el rostro de la misericordia del Padre”.


Una señal que no todos reconocen por muchos y variados motivos: por dolor, por egoísmo, por ceguera espiritual, por tristeza… Una señal que no atemoriza, una señal ausente de “poder”, una señal que pide ser abrazada, tomada en brazos, amada. Una señal que para los que tienen miedo de ella, les brinda una sonrisa y les dice “no temas”; una señal que para los que han experimentado los dolores más grandes de este mundo les ofrece esperanza; una señal que para los que están cansados y agobiados les ofrece restauración, reparación de sus fuerzas; una señal que para el mundo ofrece el don de la Paz verdadera.

Los pastores, acudiendo con sus dudas, con sus cargas, al encuentro de esta señal, después de ver al Niño regresaron alegres, dando gloria y alabanzas a Dios por lo que sus ojos miraron. No lo olvidemos, el Hijo de Dios nos da, no nos quita; se nos ofrece, no nos sacrifica.


En este día último del año, el deseo de bendición para todos los que nos rodean nos nace naturalmente. Lo bello es descubrir que a cada momento, Dios nos ofrece a su Hijo como inicio de año nuevo, de Vida Nueva, de bendición inagotable para uno y a través de nosotros a los que sufren. 

¡Feliz Año nuevo, Feliz Vida Renovada con Jesús!

Permíteme alabarte, Virgen Santa

martes, 8 de diciembre de 2015
Aunque un poco afónico, 
les comparto otra composición en honor de María,
basada en una oración de San Maximiliano María Kolbe, franciscano conventual.
Paz y Bien.


El "sí" de María

lunes, 7 de diciembre de 2015
¿Qué quiere decir para nosotros pronunciar un “sí”? Decir “sí” a Dios significa antes que nada permitir obrar en nosotros su gracia y su potencia liberadora. Un “sí” que es sinónimo de libertad, inmensa libertad. Una libertad que contemplamos anticipada en aquel “sí” pronunciado por María. Expliquémonos mejor esto. La gracia operante y santificante de Dios se comprende solamente a partir de este “sí” de María. Ella es la Inmaculada desde el primer instante de su concepción; lo que quiere decir que en ella no hay sombra de pecado. Alguno podría preguntarse entonces ¿hasta qué punto el “sí” de María es libre? Pregunta que en sí tiene una propia legitimidad y racionalidad. Tal libertad se puede comprender precisamente sólo desde este mismo “sí” de María. Demos un paso más. ¿Qué es lo que ha realizado Cristo y continúa a obrar en quien se configura a la voluntad divina? Jesús nos ha librado de nuestras culpas para que pudiéramos finalmente responder con libertad a Aquel que pretende la libertad, pues sólo hay libertad si se puede responder con amor. Si no hay libertad no puede haber amor, solamente constricción, una constricción que muchas veces proviene de nuestros sentimientos de culpa, del mal recibido o que nosotros mismos hemos cometido; en fin, de aquella herida mortal que llamamos pecado original.
Cristo viene a liberarnos para atraernos hacia el amor más grande, más auténtico, liberado de nuestro egoísmo. Para que ese “sí” sea libre, auténtico, pleno, es necesario vivir primero una experiencia de liberación. Eso es lo que en María, pues nada es imposible para Dios, esa liberación ha obrado anticipadamente, para que, en plena libertad, Ella pudiera responder o “no” o “sí”. Porque el Hijo de Dios no habría podido jamás encarnarse en su seno sin esta libertad, sin este “sí” realmente auténtico, puro y libre. Es la razón por la cual Dios no podía irrumpir en el tiempo, en la historia, en la humanidad, sin aquel “sí” sin el permiso de su creatura; es por ello que María es llamada la nueva Eva, la Madre de todos los creyentes. En Ella es anticipado aquello que por nosotros sucedió en la Cruz: nuestra liberación.
La magnitud existencial de este “sí” es comprensible solamente a partir de una experiencia concreta de liberación, realizada por Dios y no por nuestras fuerzas. Aquello que en María, por los méritos de Cristo, ha sido obrado desde los primeros instantes de su concepción, en nosotros se realiza en el camino de conformación a Cristo. El drama del ser humano consiste en conformar la propia voluntad con la verdad de Dios. Diciendo “no” a Dios, el hombre cree ser finalmente sí mismo, cree haber llegado al culmen de la propia libertad. Solamente en el “sí” el hombre llega a ser realmente sí mismo; sólo en la grande apertura del “sí”, en la unificación de su voluntad con la voluntad divina, el hombre llega a ser inmensamente abierto, llega a ser “divino” (Benedicto XVI, Audiencia General, 25 junio 2008) y verdaderamente libre.
Para nosotros, este camino de liberación comienza con el seguimiento de Cristo, el cual nos lleva gradualmente a la conciencia y a la plenitud de aquel “sí” en el momento en el que nos abrimos a Dios.  María ha sido la primera en ser liberada para poder decir su “sí”, y, si acaso, en el camino del seguimiento del Hijo ha debido, en un segundo momento, conformarse continuamente renovándolo diariamente; nosotros, distintamente, es propio encaminándonos sobre las huellas del Hijo de Dios que llegamos, con la ayuda de la gracia, a pronunciar definitivamente y en plenitud nuestro “sí” a Dios.



Gracias, Madre, por el “sí” que has dado al plan de Dios, regalándonos así el don más grande: al Salvador. Gracias por renovar tu “sí” diariamente, por vivir pacientemente los misterios de gozo, de dolor, de gloria y de luz en tu vida, pues yo recibo todos los beneficios de tu Amor. 

Adviento

jueves, 3 de diciembre de 2015
PAZ Y BIEN.

Pues eso, les dejo unos cantitos que les pueden servir para el ADVIENTO, ya sea para la misa o su reflexión.
Saludos!!

Ven Señor Jesús.

Ven Emanuel.

Gozaos.

En la aurora de tu amanecer.

Dichosos ...los hermanos

sábado, 3 de octubre de 2015
Dichosos      …los hermanos.

Dichoso el siervo que ama tanto a su hermano
cuando está enfermo y no puede corresponderle,
como cuando está sano, y puede corresponderle.
Dichoso el siervo que ama y respeta tanto a su hermano
cuando está lejos de él como cuando está con él,
y no dice a sus espaldas
lo que no puede decir con caridad delante de él. (Adm XXV)

Hoy es un día para alegrarnos y agradecer a Dios el don de su hijo Francisco, padre y hermano de los que seguimos a Cristo, hijo de Dios. Las huellas de Francisco tienen la dirección de Cristo, la forma de Cristo.
Algo que nos deslumbra y salta ante nuestros ojos al contemplar a Cristo, es su amor gratuito, su donación de sí mismo, su humildad, su solo interés por hacernos encontrar la verdadera felicidad. La felicidad de Dios es nuestra felicidad, hacernos felices. Y descubrimos que no ha ido a la tienda a comprar juguetes a sus discípulos, ni les ha dado dinero, ni les ha prometido riquezas, fama, plena salud para nunca enfermarse, etc. Y aún así Jesús los ha hecho felices ¿cómo? Siendo su hermano, su maestro, su consuelo, su fuerza, su guía, su compañero de camino, su sentido, su plenitud, su Dios.  Así los sedujo y los enamoró, así llenó sus vidas, su corazón, con un amor puro y desinteresado. Jesús les mostró el amor puro amándolos. Y No hay corazón humano que se resista a este tipo de amor, que al fin de cuentas es el único y verdadero amor. Nadie puede resistirse a él, pues lo anhela todo ser humano, hombre y mujer, lo busca todo corazón, pues para él, para este amor, hemos sido creados.

Jesucristo, por ser el Santo de Dios, en todo semejante a nosotros menos en el pecado, es capaz de amar con corazón y mente puros, sin sombra de egoísmo ni interés. Francisco de Asís, con aguda mirada descubrió este amor de Cristo el cual, despojado de todo, le sedujo al mismo tiempo que le mostraba el camino para encontrar en su vida el verdadero deleite, la verdadera saciedad: despojarse de todo y llenarse de Dios y así imitar a Cristo obedeciéndolo en el mandamiento del amor. Miró a Cristo desnudo al nacer en la precariedad de una gruta sucia, al ser puesto en un comedero de animales, lo miró rechazado, escupido y golpeado en su Pasión; lo miró desnudo en la Cruz, sin nada, contando solamente con su Madre, a quien también donó. Teniendo en sus ojos y corazón al Cristo Pobre, descubrió su propia pobreza, y que no podía cumplir el mandato de amar que Cristo le hacía, si Él mismo no lo ayudaba, sin contar con su gracia y sin despojarse, por su parte, de todo lo que le estorbase para poner al centro de su corazón los hermanos que Dios le daba (la humanidad, la creación, el universo) para amar. No puedo amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas, ni a mis hermanos, si no los pongo al centro de mi corazón, si otra cosa ocupa ese lugar.
Podemos decir que san Francisco nos enseña una nueva dicha, una nueva bienaventuranza, en todo de acuerdo a la enseñanza de Cristo: BIENAVENTURADO, DICHOSO EL SIERVO DE DIOS QUE SABE AMAR AL HERMANO.

Hoy, el mundo tiene hambre de este amor que crea fraternidad. Y tengamos confianza en que si yo, aún en lo secreto, escondido de las miradas, realizo obras de caridad por solo amor de Cristo, estoy haciendo presente el reino y contribuyendo a la nueva humanidad. El mundo y el diablillo te dicen: enséñales a amar a los demás, tú sí has comprendido esto, sálvalos de su ignorancia, haz cosas grandes, que se note la fuerza de Dios en ti…..    De igual manera


tentó Satanás a Jesús en el desierto: transforma, usa tu poder, comprueba que Dios está contigo; y hasta en la Cruz: baja de la Cruz y te creeremos!! No es consiguiendo la aprobación del mundo como conseguirás ser buen cristiano, estar haciendo lo correcto. Estarás siendo y haciendo como el mundo quiere. Solamente mirando a Cristo crucificado podremos darnos cuenta si estamos amando lo suficiente y según el corazón de Dios.  Solamente en el diálogo confiado con Dios, en la espera plenamente confiada en Él, en el abandono total en sus manos, solamente, dirá Clara de Asís, mirándote en el espejo que es Jesucristo.

Por eso nos ha cautivado este hombre tan pequeño, débil, frágil: por haber hecho caso a Jesús y haber perseverado en ser y hacer como Él es y hace. Francisco de Asís nos muestra la armonía de una vida coherente con lo que Dios le mostraba: pequeñez, servicio, humildad, sin pretender imponer a nadie, ofrecimiento de sí, amor incondicional, etc. Nunca olvidaba cada descubrimiento espiritual que Dios le regalaba, sino que lo iba asimilando y armonizando coherentemente con todo lo demás que el mismo Dios le iba mostrando.

Dichoso el siervo de Dios que sabe amar al hermano, que se hace su hermano, pues ahí encuentra el gozo perfecto, pues donde hay amor, ahí Dios está, y la presencia de Dios es alegría completa, gozo pleno. Buscar la felicidad de mi hermano es haber encontrado la mía, Dios que me llena y está conmigo.  Y Francisco va más allá: la alegría perfecta sí es estar dispuesto a amar con mente y corazón puros al hermano cuando puede corresponderme como cuando no, eso ya es un nivel bastante alto, lograr vencer mis intereses por la recompensa que Dios me promete; pero Francisco nos dice aún más, dichoso aquel que está dispuesto a amarlo y perdonarlo cuando me rechaza y me aparta y me humilla. Esa es la Perfecta alegría, gozo pleno, no hay mayor, pues es el amor de Cristo. 

FELIZ FIESTA DE SAN FRANCISO

Estigmatización de san Francisco: signo profético

miércoles, 16 de septiembre de 2015
Narran los biógrafos de Francisco que estando por terminar el verano de 1224, Francisco subió, por sexta vez, al monte Alverna, para ayunar una cuaresma en honor de la Asunción al cielo de la Virgen y de san Miguel arcángel, y que éste prodigio de la estigmatización sucedió en este período. Durante esta cuaresma san Francisco su sumergió profundamente en la contemplación de Dios.

Fray León miró “varias veces al santo Francisco extasiado en Dios y elevado de la tierra…”. Más se sumergía en las profundidades del Dios Altísimo, Santísimo, Sumo Bien, Único Bien y más se inflamaba en el deseo de sentir en su alma todo el amor y en su cuerpo el dolor que Jesús tuvo que sentir en su pasión y muerte en Cruz.

“El hombre de Dios comprendió cómo, después de haber imitado el obrar de Cristo durante su vida, debía volverse similar a Él también en las aflicciones y sufrimientos de su Pasión, antes de dejar esta tierra” (Leyenda Mayor XIII,2).

La causa de la estigmatización de Francisco es doble: Dios y Francisco: Francisco que ardientemente, y siempre más, deseaba compartir el amor y el dolor de Jesús en su Pasión. Dios que quiso marcar y premiar su siervo fiel con el sigilo de su Unigénito.

En este día tan especial que conmemoramos sus llagas, san Francisco nos invita a descubrir el poder transformador del deseo de Dios. Muchas veces nos centramos en las obras y olvidamos la fuerza del deseo de Dios, que también muestra la fe que hay en nosotros, don divino. Se desea a quien se Ama.

Como signos proféticos, los estigmas de san Francisco nos recuerdan la sabiduría divina de la pasión y muerte en Cruz de Cristo por amor, la potencia del Espíritu de Dios que poco a poco transforma en oblación viva la vida de los hombres, la autenticidad y veracidad de la doctrina y Regla dictada a san Francisco por el mismo Cristo. Son su inviolable testamento contra todas las desviaciones en el entendimiento y vida del ideal franciscano.


La imitación de Cristo lleva a su conformación total con Él, imitación en el obrar e imitación al contemplar a Aquel que ha querido morir por amor de nuestro amor.



San Luis IX, Rey de Francia

martes, 25 de agosto de 2015

En este día no queremos dejar sin recordar este gran hermano franciscano, patrono de la Tercera Orden u Orden Franciscana Seglar. 
Compartimos con ustedes la siguientes letras, tomadas de su Testamento Espiritual a su Hijo: "Morir antes que pecar".


Del testamento espiritual de san Luis a su hijo
(Acta Sanctorum Augusti V, París 1868, 546)
El rey justo hace estable el país
Hijo amadísimo, lo primero que quiero enseñarte es que ames al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con todas tus fuerzas; sin ello no hay salvación posible.
Hijo, debes guardarte de todo aquello que sabes que desagrada a Dios, esto es, de todo pecado mortal, de tal manera que has de estar dispuesto a sufrir toda clase de martirios antes que cometer un pecado mortal.
Además, si el Señor permite que te aflija alguna tribulación, debes soportarla generosamente y con acción de gracias, pensando que es para tu bien y que es posible que la hayas merecido. Y, si el Señor te concede prosperidad, debes darle gracias con humildad y vigilar que no sea en detrimento tuyo, por vanagloria o por cualquier otro motivo, porque los dones de Dios no han de ser causa de que le ofendas.
Asiste, de buena gana y con devoción, al culta divino y, mientras estés en el templo, guarda recogida la mirada y no hables sin necesidad, sino ruega devotamente al Señor, con oración vocal o mental.
Ten piedad para con los pobres, desgraciados y afligidos, y ayúdalos y consuélalos según tus posibilidades. Da gracias a Dios por todos sus beneficios, y así te harás digno de recibir otros mayores. Para con tus súbditos, obra con toda rectitud y justicia, sin desviarte a la derecha ni a la izquierda; ponte siempre, más al lado del pobre que del rico, hasta que averigües de qué lado está la razón. Pon la mayor diligencia en que todos tus súbditos vivan en paz y con justicia, sobre todo las personas eclesiásticas y religiosas.
Sé devoto y obediente a nuestra madre, la Iglesia romana, y al sumo pontífice, nuestro padre espiritual. Esfuérzate en alejar de tu territorio toda clase de pecado, principalmente la blasfemia y la herejía.
Hijo amadísimo, llegado al final, te doy toda la bendición que un padre amante puede dar a su hijo; que la santísima Trinidad y todos los santos te guarden de todo mal. Y que el Señor te dé la gracia de cumplir su voluntad, de tal manera que reciba de ti servicio y honor, y así, después de esta vida, los dos lleguemos a verlo, amarlo y alabarlo sin fin. Amén.
 

Conventuales en Mèxico

Yo vivo por ti

El puente